Entrevista: ¨No he perdido el tiempo¨

Introducción

A menudo los cambios nos asustan, creemos que detrás de un cambio hay una tragedia. Lo vemos muchas veces como algo negativo, pero si no cambiamos las cosas que no nos gustan nunca llegaremos a nuestra mejor versión:

Como decía Jim Rohn: “Si no te gustan las cosas… ¡Cámbialas! No eres un árbol.”

Para hablar de cambios (lo que mucha gente llamaría ‘PERDER EL TIEMPO’) os presento a Aitor Zelaia, un chico que en segundo año de Odontología se cambió de carrera para hacer Filosofía.

Entrevista: Bloque 1 de preguntas

1- ¿Cuál fue tu trayectoria desde la odontología a la filosofía?  

Yo, al igual que el resto de los seres humanos, tengo múltiples cualidades y defectos, y podría, como todos, desarrollarme en muchos ámbitos y tareas (sí, tú también lector, ¡confía en ti! ¡Tú lo vales!). Me considero una persona con múltiples intereses y lo cierto es que, antes de ir a la universidad, tenía diversas opciones. Elegí la odontología porque me parecía una forma bastante atractiva de ganarme la vida: parte teórica, práctica, trato con las personas y nada más y menos que la posibilidad de crear sonrisas. ¡La cosa prometía!

Y así, un día, llegó la universidad y la carrera. Los dos primeros años tuvieron mucho que ver con la medicina y la biología. Me gustaron las asignaturas, las clases y, sin duda, su gente, buena y agradable, así como la mayoría de los profesores. En aquella universidad prebolonia la vida era buena, tenías tiempo de sobra, ibas a clase, hacías lo que te daba la gana y estudiabas, eso sí, bastante al final. Por lo demás, ocio y tranquilidad. Lo cierto es que fui muy feliz y continuar no hubiera sido un drama, además de ser lo más sencillo.

Decía Woody Allen que le interesaba el futuro porque era el lugar en el que pasaría el resto de su vida. Cambiar de carrera es, en gran medida, cambiar tus horizontes de vida y, por tanto, es una decisión que implica una gran trascendencia. Cada puerta abierta no es solo un campo abierto, alberga también una renuncia. Cada vez que elegimos algo renunciamos a lo que descartamos, es inevitable. Todo esto nos da más razones para elegir lo mejor posible los caminos que tomamos. La cuestión es qué cambio, porque quiero cambiar mi futuro. No os ceguéis con vivir el momento, el carpe diem solo tiene sentido dentro de un proyecto de vida, que si bien puede y debe cambiar, y tiene que tener mucho de improvisación, también tiene que tener mucho de estructurado. El futuro no viene dado, lo construimos, depende de nosotros. Y yo quiero un futuro acogedor y estimulante. Antes tenía un futuro, ahora estoy construyendo otra versión, y creo que es mejor para mí.

En términos épicos podría citar al filósofo Wittgenstein, que le escribió a otro filósofo, Bertrand Russel, para preguntarle si sólo podía ser ingeniero aeronáutico, que lo era, o podía hacer algo más en esta vida. Por suerte pudo ser filósofo. Yo, de momento, pienso poco y mal, pero algo es algo. Podría haber sido un buen odontólogo, pero ahora quiero ser un gran profesor de filosofía. Y también los profesores sabemos hacer sonreír a los alumnos :).

2- Cuéntanos resumidamente Aitor cómo fue ese cambio. ¿Cómo tomaste esa decisión? ¿En qué momento te diste cuenta de que lo que de verdad te apasionaba no era la Odontología?

En cuanto a la decisión, probablemente estuvo presente ya a mitad del segundo curso como una realidad flotante y poco determinada que fue definiéndose mucho mejor al final del mismo. Para aquellos entonces me doy cuenta de que la odontología, con sus ventajas, es también una vía limitada, y que algo dentro de mí desea profundizar en conocimientos que me ayuden a comprender mejor la realidad, el mundo que me rodea, con toda su variedad y sus condicionantes. Valoré si ir por el mundo de la biología o de la filosofía. Finalmente me decidí por esta última opción, un campo en el que me encontraba muy cómodo, pues algo hacía que mis condiciones se adaptasen. El cangrejo se pasea por la arena pero, al final, siempre vuelve al mar.

Entre medias, tuve que afrontar mi propio deseo de cambio, y fue duro. Acabo segundo y todo explota al final, de hecho no me presenté a una asignatura que había estudiado, más o menos, porque no me sentía mentalmente preparado para ello. Me tomé el verano para pensarlo y dejé finalmente la carrera en la primera semana del tercer curso tras, probablemente, los tres peores días de mi vida, con una clara depresión, algo que espero no sufrir más en mi vida. Sí, me sentí como la última mierda que cagó Pilato, pero la vida del cobarde es fácil, ¿no? Huir es sencillo; girarse y afrontar los problemas es otra cosa.

Todo suma, incluso lo que resta

Entrevista: Bloque 2 de preguntas

3- ¿Cómo reaccionó ante este hecho tu entorno más cercano (pareja, familia y amigos)?

Bueno, sería mejor mostrarlo gráficamente, pero no puedo. Como no vino precedido por nada, fue algo sorprendente. A mi hermano supongo que poco le importó, no se jugaba nada en ello. Mis amigos me apoyaron, aunque tampoco era algo que les afectara decisivamente. Uno de ellos me dijo que era un valiente. Mi pareja me apoyó y, aunque no podía hacer mucho al respecto, creo que fue un apoyo muy sentido, algo tan necesario como valioso. En cuanto a mis padres, que me veían feliz en odontología porque estaba bien y lo mostraba, les choca, y creo que les afecta bastante. Me imagino que le dieron muchas vueltas. Mi ama, algo más histriónicamente y mi aita, de una forma más razonable, me muestran sus posturas. En el fondo, en un primer momento, yo diría que deseaban que siguiese, es lo fácil, después creo que se dieron cuenta de que lo importante es lo que yo desease, es decir, que fuese feliz. Al final me apoyaron en el cambio, sobre todo mi aita. ¿Y sabéis qué? Si tenéis la oportunidad, haced algo así, porque la deuda se sella para la eternidad. Para mí, que en un momento tan delicado me apoyasen fue capital, y eso no se olvida jamás.

4- ¿Qué cosas positivas te llevas de esos años en Odontología?

Mi recuerdo de estos años es muy bueno, de los 18 a los 20 años, genial. No tengo ninguna pega reseñable, fue una época muy feliz. En cuanto a la Odontología, profundicé en multitud de asignaturas del mundo biosanitario de gran interés que me han permitido tener un rango más amplio de pensamiento. Cada uno de nosotros pensamos desde un lugar, ampliarlo siempre viene bien. Por otro lado, digamos que el trauma del cambio me hizo más fuerte, normalmente la gente cree que tiene el control, pero más bien está a merced de la corriente. Creo que yo cogí el timón de una forma mucho más consciente. Sé a dónde voy y eso es diferencial. En definitiva, nunca vería ese tiempo como tiempo perdido, fueron dos años fecundos y crecí mucho en ellos; no sería quién soy sin toda esa experiencia. 

5- ¿Qué les dirías a todas esas personas que quieren CAMBIAR (cualquier aspecto de la vida, no sólo una carrera universitaria) y no se deciden a dar el paso?

Nosotros cambiamos y el mundo cambia, es improbable que aquello que deseas hoy sea lo mismo que desees dentro de unos años. Trabajo, amor, amistad, el propio espacio... Todo cambia (el cambio es lo único constante), y mantenerse quieto es perder los trenes de la felicidad que pasan cada día a nuestro lado. Y hay gente especialmente cuidadosa en perderlos todos. Maldita sea, tienes sólo esta vida, cuando tu cerebro se apague la realidad seguirá adelante, pero tú no. ¿De verdad piensas quedarte ahí, como un hongo, descansando en el fango de la mediocridad? ¿Vas a escribir tus días en gris monótono y pintar el futuro de lo mismo? No seas idiota, la vida no espera, y sólo los valientes ganan. Atrévete, cáete, fracasa, y levántate siempre. El único fracaso es rendirse y el lamento por lo que no hiciste puede ser la losa más pesada. Los hongos no sonríen, están. ¿Te vas a conformar con eso?

Entrevista: Preguntas para amprededores

6- ¿Qué son para ti los DOMINGOS?

Para mí los domingos son tiempo y vida. Son dormir algo más, desayunar con más calma, jugar a otro ritmo. (¡Necesitamos más domingos!)

7- ¿Qué significa para ti LA MEJOR VERSIÓN DE TI MISMO?

La mejor versión de mí mismo es el horizonte que siempre persigo y nunca alcanzo. Mi mejor versión siempre está en el futuro, pero espero que de tanto perseguirla vaya creciendo. Probablemente nunca la alcancemos, tal vez solo la podamos rozar en muy contadas ocasiones, pero no hay nada como ser mejor que ayer y poder ser mejor mañana. He ahí la cuestión factible, necesaria.

8- Mensaje para el lector del entrevistado:

Tú y yo estamos aquí, y hemos tenido la oportunidad de nacer en este mundo y en este universo, en este momento tan concreto de la historia y, seguramente, en el lado bueno de nuestro planeta. Esto no es la lotería, es mucho más; representamos la estadística más pequeña posible, somos la opción ganadora entre infinito. Solo teníamos una opción entre todas de estar aquí, y la tenemos. La vida es un regalo, y el mundo ofrece millones de oportunidades. También millones de causas por las que luchar. Ponte manos a la obra, cambia tú y, después, ayuda a cambiar el mundo, ¡sólo lo conseguiremos entre todos! Y urge hacerlo…

 

Muchas gracias Aitor, no había mejor ejemplo que el tuyo para explicar lo que es NO PERDER EL TIEMPO, sino aprovecharlo para darte cuenta de que haciéndolo te sientes totalmente bien.

 

Ez dau zergatik! Suerte con el proyecto (Es un buen ejemplo de lo que hay que hacer, proponer, crear, colaborar... ¡Así se avanza!).

Y si...¿Empezamos a tomar la actitud de Aitor?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *