Los Lunes

Actitud positiva

Lunes normal

Te despiertas, el sonido del despertador, miras el móvil, son las 7-8 de la mañana y piensas: ‘5 minutitos más…’. ¿Por qué me costé ayer tan tarde? ¿Por qué tengo tan pocas ganas de levantarme de la cama? Vuelves a coger el móvil y ves los mensajes de WhatsApp de madrugada, esbozas una pequeña sonrisa y dices: ‘Hora de levantarme de la cama’. En este transcurso han pasado 10 minutos, pero aún sigues sin encontrar esa motivación para afrontar la semana. ¿Desayuno? ¿Para qué? Me tomo un café rápido y una galleta para el camino. Me voy corriendo al curro/universidad/clase… Hago lo que tengo que hacer porque lo tengo que hacer. Hago lo que hago porque es lo que toca. Funciono como el SOL, salgo porque tengo que salir. Y cuando vuelvo a casa… Enciendo la televisión, desconecto mi mente y empiezo a ver cualquier (cuando digo cualquier es CUALQUIERA, con lo que esto supone) programa que echen. Así hasta que me duele la espalda y decido ir a la nevera a comer algo. Cojo el móvil, mensajes de varios grupos, ‘jiji’, ‘jaja’, y llega la hora de ir a tu partido de la semana (con suerte) del deporte que te gusta, te gustaba, te encantaba… Vuelves a casa, hora de cenar y ver la televisión. Y ahora me doy cuenta de porqué me desperté tan tarde… Y ahora me doy cuenta que hago muy poco para ir hacia mis sueños, que no corro hacia mis sueños, que ni siquiera voy de paseo, sino que voy a “verlas venir”.

Cómo deben ser los Lunes

Te despiertas con tu canción favorita (o incluso con la luz del sol), miras el móvil y dices: “Son las 7, he dormido casi 8 horas, hora de levantarse y comer un buen desayuno”. Coges el teléfono y escribes a esas personas que siempre han estado ahí para decirles: “¡Buenos días! ¡Hoy va a ser un buen día!” Me ducho y, con la mejor de las sonrisas, me miro al espejo pensando: “¡Vamos a enfrentarnos a la semana!”.

Entro en la oficina o clase (o incluso hoy toca trabajar desde casa), apunto en mi cuaderno las tareas que tengo para hoy y a medida que voy haciéndolas voy tachando cada una de ellas. Si tengo que comer en el trabajo llevo un buen tupper con la comida hecha la noche anterior, y si vuelvo a casa me cocino un buen plato para afrontar esta tarde: café y a por las dos horas que me quedan para ir a disfrutar de ese deporte que tanto me gusta, ese deporte que me hace sentirme libre y hace que deje de pensar por un tiempo. Ducha y creo que hoy me merezco una buena cena antes de tumbarme en la cama con un libro pensando: “HE DADO LO MEJOR DE MÍ DURANTE EL DÍA y mañana… ¡MÁS!”. Así tengo claro que esos sueños que hace unos meses parecían lejanos se están acercando tanto que incluso los veo cerca, tanto que incluso puedo empezar a pensar en sueños más ambiciosos aún…

La manera en que afrontas tus días determina lo que te ocurre durante el día. Y el lunes viene condicionado por los domingos… ¿Qué haces los domingos?

Tu ACTITUD afecta a tu vida, pero ADEMÁS afecta a la actitud de la gente que te rodea.

Lo decía en una taza y lo repito: “La actitud es incluso más contagiosa que los bostezos”.

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